El test  o prueba de paternidad es un test complejo de ADN que con una sencilla muestra de células bucales permite establecer la paternidad.

Cada persona tiene un conjunto de marcadores genéticos, que en número suficiente conforma una combinación única y que por tanto nos individualiza, diferenciándonos del resto de las personas, esta combinación de marcadores es lo que llamamos huella genética o perfil genético. Determinar correctamente la huella genética es el paso previo para establecer la relación de parentesco.

El análisis posterior de las huellas genéticas y su cotejo nos permite ver en primera instancia si existe o no compatibilidad completa entre los participantes en la prueba de paternidad. En caso de darse una compatibilidad completa, es necesario realizar un estudio estadístico para determinar si se debe simplemente a una coincidencia o si realmente existe la relación de parentesco propuesta.

Es necesario alcanzar valores elevados de probabilidad para considerar que el test de paternidad es concluyente. El criterio de no paternidad permite excluir al presunto padre como padre biológico del niño, debido al número de incompatibilidades en los marcadores genéticos analizados en el test de paternidad.